Manejo Integrado del Picudo
de la Vaina del Fríjol
Descripción y daños
El picudo de la vaina es una plaga de importancia económica
en el país, que ataca de preferencia en las épocas
lluviosas en la etapa de floración y formación
de vainas. El adulto es un cucharoncito negro muy pequeño
que mide 3mm de largo. El nivel de daño en los granos
de las vainas puede llegar hasta 90%. Algunos productores
realizan hasta dos aplicaciones de plaguicidas sintéticos
para el control del picudo, que a veces son innecesarias e
incrementan los costos de producción.
Prácticas
y Manejo
1.
Muestreo. Para determinar la presencia del picudo
de la vaina, deben hacerse 20 muestreos. El tamaño
de cada muestra es de cuatro metros lineales. Se usa el sistema
de manta, que consiste en poner un saco de polietileno de
color blanco entre los dos surcos de fríjol teniendo
cuidado de no mover las plantas, antes de hacer el conteo,
ya que el picudo se deja caer al suelo. Si se encuentra al
menos un picudo por cada metro lineal, como promedio de todas
las muestras, se recomienda hacer una aplicación de
químicos; si no se encuentran, no se debe aplicar ningún
químico, pues es innecesario y costoso.
2.
Sembrar variedades mejoradas, por ejemplo, DICTA
113 y DICTA 122, que presentan resistencia al ataque del insecto.
3.
Incorporar los rastrojos al suelo o usarlos para
la elaboración de aboneras orgánicas.
4.
Eliminar las malezas, especialmente las leguminosas.
5.
Evitar siembra escalonada.
6.
Uniformar las siembras por zona.
7.
En zonas con historial de daño del picudo de la vaina
deben efectuarse muestreos cada dos días al inicio
de la floración. En caso que se revelara necesario,
hacer dos aplicaciones, la primera seis días después
del inicio de la floración y la segunda siete días
después. Los insecticidas más efectivos para
el control del insecto son: Parathion metílico, malathion,
carbaryl, monocrotophos, metamidophos y los piretroides. |